Estas vacaciones me han servido para muchas cosas, una de ellas ha sido el cambiar de color a las paredes de la sala, ya estaba un poco cansada de verla igual. Me dió el punto y la he pintado de blanco roto combinado con marrón. La viga de madera la he dejado para que siga haciendo su función (la de separar visualmente la zona de estar de la de comedor), además me gusta mucho más ahora el contraste que hace con el blanco de la pared.
También hay algunos detalles que he cambiado, quizás a primera vista no se vean, pero por ejemplo he puesto fundas nuevas a los cojines, el sofá lo he enmascarado un poco y alguna cosilla más.
Aquí debajo dejo fotos del antes y después.
Antes...


Después...



Tengo en mente hacer alguna cosilla más en la pared, pero por ahora se queda así, ya os iré enseñando los resultados.